El grafógrafo.
febrero 16, 2011
Escribo. Escribo que escribo. Mentalmente me veo escribir que escribo y también puedo verme ver que escribo. Me recuerdo escribiendo ya y también viéndome que escribía. Y me veo recordando que me veo escribir y me recuerdo viéndome recordar que escribía y escribo viéndome escribir que recuerdo haberme visto escribir que me veía escribir que recordaba haberme visto escribir que escribía y que escribía que escribo que escribía. También puedo imaginarme escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que ya había escrito que me imaginaría escribiendo que había escrito que me imaginaba escribiendo que me veo escribir que escribo.
Salvador Elizondo.
Sueños
febrero 1, 2011
Dicen que los sueños son las frustraciones o aspiraciones de nuestra vida, yo creo que nuestra mente se divierte con las imágenes y cosas con las que convivimos diariamente, son esos momentos en que dejamos a nuestro cerebro volar libre y jugar con nosotros, lejos de las presiones y el estrés.
Solía soñar muy seguido, tengo recuerdos de sueños verdaderamente extravagantes; sueños donde la Virgen María era una quimera y podía acercarme a los planetas hasta el punto de tocarlos o aquella ocasión en la que soñé estar dentro de mi caricatura favorita. Ahora ya no es así, no sueño con la misma frecuencia ni la misma extravagancia, hasta la semana pasada.
El primer sueño incluye a un hombre que sólo he visto en fotografías y hablado por teléfono en una ocasión, pero que era parte de una historia perfecta de amor de la cual éramos los protagonistas. Que por supuesto no tiene nada de extravagante, hasta que empieza uno una persecución para huir de quiensabequien (juraría que era de unos zombies) en un elevador sin puertas, que finalmente llega a un “primer piso” donde no hay más que un campo lleno de flores y pasto verde recién cortado. No, juro que no me fumé el pasto recién cortado de mi jardín antes de dormir.
El segundo sueño fue más perturbador que extravagante y también hay un hombre como protagonista de la historia (lo cual sí podría ser una frustración o aspiración según mi estado de ánimo, considerando que soy soltera, jajajaja), mi exnovio de la universidad, ese con el que estuve tres años y que la rutina, la costumbre y sus celos desmedidos terminaron por separarnos. Recuerdo que estábamos muy borrachos los dos, que teníamos que dejar el coche en un estacionamiento de 8 pisos, al cual subimos por una rampa hidráulica que no funcionaba muy bien y que fue razón suficiente para que él quisiera brincar la barda para hacer norecuerdoexactamentequecosa provocando que perdiera el equilibrio de tal forma que decidiera saltar al abismo. ¿?
Desafortunadamente el resultado fue tan lamentable en mi sueño como lo hubiera sido en la realidad, recuerdo haberlo visto estrellarse directo al suelo y ver un charco de sangre a su alrededor. Automáticamente en un flash, las interrogantes de la policía acerca de si yo lo había empujado y de su estado físico en el hospital (milagrosamente no había muerto). Nunca lo vi de nuevo en el sueño, pero estaba muy consciente de que estaba al borde de la muerte y yo, en un apuro legal.
Afortunada o desafortunadamente llegó el momento de despertar…
Me gusta soñar, despierta y dormida; pero cuando sueño estás cosas siempre me inquieta pensar que las provoca, tal vez en el primer caso sea motivado por un deseo oculto de alguna relación estable y el que siempre me quejo del elevador de la oficina, pero ¿y los zombies? El segundo caso me intriga aún más puesto que no he visto nada similar en bastante tiempo (vamos ni series policíacas como CSI o cosas de esas) ni mucho menos he tenido contacto con mi ex en muchos años. Me dio tristeza soñarlo de ese modo.
Seguiré soñando, al fin y al cabo son sólo sueños ¿no?
PD: Ahora que lo pienso, mañana es el cumpleaños de ese ex.









